El socialismo argentino y la cuestión moral

Pilar Parot Varela (UBA-CONICET, IES Nº 1)

pilarparotv@gmail.com

 

La investigación que presento se enmarca en el proyecto doctoral en Filosofía que realizo desde el año 2014 y que desde este año, cuenta con la financiación de CONICET a través de la beca de culminación de doctorado. Mi interés principal consiste en examinar los vínculos entre filosofía y política a través de la producción teórica y de las intervenciones político-culturales de un conjunto de intelectuales argentinos cuya actividad se desarrolla en una etapa inmediatamente anterior a la institucionalización de la Filosofía en Argentina. En particular, me centro en la intelectualidad de izquierda ligada al recién formado Partido Socialista.

Una de las principales decisiones que tuve que afrontar fue la de definir un abordaje específico para este trabajo en tanto mi objetivo no se centraba en realizar únicamente un análisis intrínseco de los textos en los cuales los intelectuales plasmaron con mayor énfasis las bases filosóficas de sus propuestas políticas sino que también aspiraba a encontrar conceptos que me permitiesen comprender sus prácticas. Actualmente me encuentro trabajando en la delimitación de un abordaje interdisciplinario capaz de albergar las herramientas pertenecientes a la filosofía, a la historia intelectual y a la historia conceptual.

Al igual que muchos otros colegas, me acerqué al campo de la historia intelectual a través de la materia “Pensamiento Argentino y Latinoamericano” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, de la cual participé como adscripta, con la intención de estudiar las producciones locales, la recepción y circulación de ideas a través de diferentes redes. A principios de 1900 un conjunto de intelectuales vinculados al socialismo retoman y reformulan, a menudo sin gran “sistematicidad” ni erudición, ideas filosóficas provenientes de diferentes corrientes europeas que circulan por el mundo intelectual y que con frecuencia son tomadas de fuentes secundarias y adaptadas en función de las posiciones políticas que los autores intentan defender. Aunque las disputas no están centradas precisamente en cuestiones de argumentación ni fidelidad a las fuentes sino en las propuestas mismas que reflejan la búsqueda de un pensamiento capaz de comprender el momento actual del país y proyectar un futuro.

Además del campo de la historia intelectual, el hilo conductor del trabajo establece vínculos con otras ramas dentro del campo disciplinar de la filosofía, en particular en el área de la filosofía práctica. El tratamiento de los vínculos entre filosofía y política por parte de este grupo de intelectuales socialistas se basa en un análisis acerca de sus concepciones sobre el desenvolvimiento de la historia, a partir de las cuales ellos proyectaron el carácter de las transformaciones que consideraron necesario realizar y las estrategias a seguir para alcanzar sus objetivos. En este punto, nuestra investigación propone una vía de comunicación con el área de Filosofía de la Historia. Las visiones históricas de Justo, Del Valle e Ingenieros se enmarcan dentro del conjunto de las explicaciones positivistas de la historia que circularon en Argentina, a través de las cuales se intentó comprender el sentido y la direccionalidad del tiempo histórico. Asimismo, este trabajo se vincula con el campo de la Ética, en tanto se intenta sistematizar la concepción moral implicada en esas visiones históricas a la luz de la autonomización de la esfera moral, respecto de la  estética y la científica, como proceso propio de la modernidad.

Las preguntas que guían mi investigación son las siguientes: ¿podemos hablar de una ética socialista en los inicios del Partido?  Si existe esta ética ¿cuál es su carácter particular y cuáles son sus influencias teóricas?¿en qué medida se refleja esta ética en los proyectos de los socialistas? Estas preguntas implican una problemática vinculada a la historia intelectual, que consiste en la recepción del positivismo en Argentina y una problemática filosófica que reside en el vínculo entre la ética y la política socialista.

La cuestión del positivismo argentino nos conduce a una revisión histórica acerca de los modos en que el concepto ingresa a nuestro país y es reformulado en confluencia con diferentes corrientes de la época. El partido socialista se desarrolló en Argentina en el marco de un clima intelectual signado por la  confluencia del positivismo, el surgimiento de la sociología y la recepción del marxismo. Estos tres factores se vieron reflejados, con diferentes matices, en las concepciones sobre el socialismo de los primeros intelectuales reunidos en la formación del partido, como Juan B. Justo, José Ingenieros, Enrique del Valle Iberlucea, entre otros.

La moral fue un problema para el socialismo porque las teorizaciones se basaron, en gran medida, en interpretaciones históricas tomadas de los teóricos socialistas de la II Internacional que estaban marcadas por diferentes concepciones cientificistas como las de Enrico Ferri, Aquiles Loria, Gabriel Deville, entre otros. Las principales claves de interpretación histórica que estuvieron presentes en la producción de los intelectuales vinculados al positivismo fueron: la doctrina de la influencia del medio, heredada de Hipólito Taine; el materialismo histórico, formulado por Marx y Engels; el evolucionismo inspirado en la obra de Spencer, y el factor biológico, que dio lugar a una explicación naturalista de la realidad social. Como consecuencia del encuentro entre estas matrices conceptuales, muchas concepciones resultaron visiones mecanicistas acerca del devenir social e histórico  que parecían no dejar lugar a la acción humana libre en la marcha de la historia.

Como consecuencia de estas visiones cientificistas, la normatividad aparece como resultado de las propias explicaciones científicas sobre la sociedad. Esto significa que la adopción de acciones reformistas o revolucionarias no resultan opciones en las cuales media la responsabilidad humana sino conclusiones científicas. Esto parece eximir al socialismo de cualquier juicio ético acerca de sus acciones y la presunta objetividad científica se presenta como el criterio de las acciones humanas. Por esta razón, se ha señalado la imposibilidad de articular una ética en el seno de estas concepciones positivistas sobre la historia.

El marxismo mismo fue disputado por interpretaciones que acentuaban su carácter científico e interpretaciones que enfatizaron su alcance ético. Una discusión en torno al lugar de la ética en el materialismo histórico tuvo lugar en las polémicas desarrolladas al interior de la II Internacional socialista, principalmente entre Karl Kautsky y el revisionista Eduard Bernstein. Este debate se articuló alrededor de la influencia de la ética kantiana en el socialismo, cuya apuesta fue impulsada por los sectores revisionistas de la social-democracia alemana. En su intento por desligar del marxismo todo tipo de ideología burguesa, Kaustky advirtió el peligro de deducir los objetivos de la lucha obrera a partir de postulados de orden moral en tanto significaba anular los aportes científicos del marxismo y reemplazarlos por la existencia de una doctrina moral inmutable que legitimaría el ingreso al partido de elementos burgueses. En nuestro país, la temática fue en parte abordada por Jorge Dotti, quien mostró la incompatibilidad conceptual entre la ciencia y la moral en el positivismo argentino.

En la década de 1910, estas visiones mecanicistas comenzaban a entrar en crisis, en parte por la recepción de nuevas corrientes filosóficas europeas, como el idealismo, el espiritualismo y el vitalismo. Este proceso devino, hacia 1918, en la conocida “reacción anti-positivista” liderada por Alejandro Korn y en la propuesta de un “socialismo ético”capaz de asentar las necesidades económicas sobre valores éticos.

Para referirnos a la posibilidad de una ética socialista es preciso realizar algunas aclaraciones respecto de su vínculo con la moral. Podemos distinguir la moral como un conjunto de normas que efectivamente se dan en un grupo social y también la moral como objeto de conocimiento, lo cual supone un examen ético de esas conductas en tanto acciones responsables. En este último sentido, la crítica moral al capitalismo formó parte de muchos de los discursos socialistas en los cuales se manifestó un rechazo a los valores burgueses. Esto supone que la crítica se realiza desde ciertos principios morales que los socialistas estarían dispuestos a aceptar. Es decir que existiría un aspecto normativo que se desprende de las teorizaciones de los socialistas que se plasma en la defensa de ciertos principios que, en contra del individualismo, la izquierda ha defendido históricamente, entre ellos la solidaridad, la igualdad y la libertad.

Entre estos principios valorados por el socialismo, me interesa en particular centrarme en el principio de solidaridad en tanto considero que resultó fundamental para los socialistas argentinos, no sólo por su formulación teórica sino también  porque gravitó en la mayoría de sus proyectos.La Sociedad Obrera de Socorros Mutuos y la Cooperativa El Hogar Obrero (1907) reflejaron la importancia, impulsada por Justo, de la lucha de los trabajadores a través de redes organizativas de consumo al interior de la sociedad civil. En la misma línea,  la Sociedad Luz (1898) y  la sociedad de extensión universitaria conocida como el Ateneo Popular (1909), fueron organizaciones creadas para difundir la cultura entre los trabajadores, a través de cursos y conferencias. En estas prácticas la solidaridad se presentaba como fundante del vínculo entre los trabajadores, como elemento de cohesión social.

Ahora bien, ¿Cómo abordar de modo interdisciplinario tanto el aspecto filosófico como la cuestión de las prácticas? En este aspecto, la historia conceptual puede resultar un camino productivo ya que propone la historización de una serie de conceptos que articulan experiencias y permiten explicar el sentido de las prácticas de los socialistas y sus valoraciones.En el caso del concepto de solidaridad me centro en el análisis de las primeras formulaciones del concepto en Europa, su vínculo con el socialismo europeo y las formas de su recepción por parte del socialismo argentino que permitieron establecer el concepto como base de ciertas prácticas.

A partir de lo anterior, la hipótesis que propongo se plantea de la siguiente manera:

A- Podemos encontrar en el Partido Socialista argentino una corriente eticista representada principalmente por Juan B. Justo, Enrique Del valle Iberlucea, José Ingenieros quienes comprenden el socialismo como una cuestión moral. Esta corriente recibió una gran influencia del socialismo francés de la segunda internacional a través de teóricos como Jean Jaures, Benoit Malon y Émile Durkheim.

B- Si bien, en su afán por diferenciarse de las formulaciones “utópicas” del socialismo, quienes defendieron el “socialismo científico” intentaron desembarazarse de la cuestión moral, al resguardo de la objetividad científica, lo cierto es que la constitución del partido fue moldeando una serie de normas y valores. La presencia de estos discursos moralistas tendría una función no menor en el intento por disputar la hegemonía del movimiento obrero frente al anarquismo y el sindicalismo revolucionario.

C- A partir del análisis de los proyectos de los socialistas argentinos podemos reconstruir una ética social basada en el concepto de solidaridad que es la base de formas de organización diferentes a las que se desarrollan al interior de los sindicatos.

La relevancia de esta investigación reside, en primer lugar, en que nos permite matizar la visión según la cual el positivismo cientificista dominó la totalidad de la esfera intelectual de izquierda de 1900. En segundo lugar, si bien los debates teóricos desarrollados en los primeros años del socialismo argentino han sido reconstruidos por diversos autores, pocos fueron aquellos que han elegido como eje de análisis una problemática filosófica. Estas construcciones teóricas constituyen formas de producción filosófica no académicas relativas a la coyuntura y funcionan como vías de intervención política y cultural. El estudio de las líneas filosóficas que ellos adoptan en función de sus proyectos políticos refleja los estrechos vínculos que existieron entre filosofía y política, lo cual resulta un aporte para los estudios sobre los orígenes de la filosofía en Argentina. Por último, al revisar los vínculos entre la ética y la política y dar cuenta de las estrategias discursivas y relaciones de poder implícitas, nos proponemos aportar a una  reflexión ética sobre la determinación de los fines de la política.

A modo de cierre, quiero destacar la importancia de los espacios de discusión colectiva que se abren en los diferentes grupos de trabajo en los que participo ya que permiten un enriquecedor intercambio de ideas y un gran aporte para las producciones personales.